Bajas ventas y la necesidad de aumentar ingresos las motivaron a reconvertirse. La primera produce en escudos faciales plásticos cerca de $ 60 mil diarios y la segunda fabrica mascarillas en tres capas, dos de trevira y una de TNT a dos por $1.500 y una por $800.

La capacidad de adaptarse juega un rol fundamental para el futuro de la economía, particularmente en tiempos de la covid-19, donde emprendedoras de la Fundación Prodemu han sabido dar el ejemplo.

Katherine Muñoz, de Valle Nonguén en Concepción, personifica lo que puede estar viviendo una micro, pequeña, mediana o gran empresa bajo el escenario económico actual y futuro.

“Lo primero que me llevó a reinventarme en mi emprendimiento fue la necesidad de otro tipo de ingreso, ya que había bajado un poco la venta debido a la contingencia”, explica la emprendedora.

Al parecer la decisión fue la correcta ya que dice: “me ha ido bastante bien, he tenido bastantes pedidos al por mayor, también algunas empresas me han contactado para vender las caretas a personas del sector”, afirma Muñoz.

A la vez, detalla que “estoy haciendo entre 30 a 40 por día, dependiendo de la cantidad de pedidos diarios que tenga o para proyectarme para el otro día”.

En cuanto a los valores de venta, indica que la careta vale $1.500 y, por mayor, a $1.200 desde 20 unidades hacia arriba.

También recuerda que “llevo varios años en Prodemu, es una entidad que nos ha ayudado a las emprendedoras en todo sentido, nos hacen talleres donde enseñan no tan solo en el sentido del negocio, sino a saber desplazarnos, a comunicarnos con el cliente”.

De disfraces a mascarillas

En el caso de Marcela Medina, oriunda de Mulchén en la Provincia del Bío Bío, narra que “yo daba talleres de telar, hacía costuras y disfraces para los colegios. Con esto de la covid-19 no tengo trabajo, entonces empecé a confeccionar mascarillas”.

También explica que “esta mascarilla es de género de trevira. Son de tres capas, dos de género y una de TNT (tela no tejida), dos por $1.500 , una por $800 y arriba de 20 unidades vale $600”.

Medina cuenta además que “me ha ido bien, hay harta competencia. Cuando comencé era la única mujer que estaba haciendo mascarillas porque en una clínica me solicitaron. De ahí la gente comenzó a pedir, creo que se daba el dato. Ahora le hago mascarillas a un supermercado y a un packing (embalaje frutícola) de Los Ángeles”.

Jéssica Flores, directora regional de la institución, señala que “la fundación tiene por finalidad promover y desarrollar a la mujer en varios aspectos. Uno de ellos es, precisamente, la capacidad de emprender para obtener la independencia económica”.

Flores añade que “vemos con orgullo que estas mujeres, que llevan varios años con nosotras, entreguen estos elementos a un costo accesible para la comunidad”. Del mismo modo, hace un llamado para que otras emprendedoras de la Región puedan sumarse a la iniciativa.