“Esperanza” es el nombre del mural mosaico que inauguró hoy la Directora Nacional de PRODEMU, Paola Diez Berliner en su sede nacional. La obra de 2.50 x 1.60 fue realizada por mujeres privadas de libertad del Centro Penitenciario de San Joaquín, como parte del proyecto “Mosaicos itinerantes: De la Cárcel a la Ciudad”.

 

Acompañada de autoridades del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y la Corporación ONG Andalien, especializada en trabajo de rehabilitación con población privada de libertad, la Directora dio por inaugurado el mural en el primer piso de la sede nacional, ubicada en Agustinas, en pleno centro cívico.

 

El proyecto busca contribuir y promover el respeto y desarrollo del arte carcelario, iniciativa que se enmarca, en el trabajo que PRODEMU realiza con mujeres privadas de libertad, “a través de la formación la fundación busca entregar a las internas las herramientas que les permitan descubrir sus propias potencialidades en materia de empoderamiento y desarrollo personal,  de esta forma, promueve su proceso de reinserción social desde un enfoque de género que disminuya su reincidencia penal”, señaló la directora Paola Diez.

 

Fredor Sánchez de ONG Andalien y gestor del proyecto, contó su testimonio y su trabajo con mujeres privadas de libertad. “Yo estuve preso 18 años y en ese proceso hice muchas cosas durante ese tiempo, donde me destaqué como líder positivo. En este andar he conocido y escuchando las esperanzas que se generan dentro de la cárcel, las ganas de estar afuera, y las ilusiones que se van tejiendo”.

 

La instalación del mural “Esperanza”, busca ser una contribución al proceso de reinserción social, de las mujeres privadas de libertad que realizaron mural. Asimismo, la Ruta de las Culturas de las Ruta de Aprendizaje de la fundación, promueven la creación de diversas actividades artísticas y culturales en diferentes centros dependientes de Gendarmería de Chile.

 

Lorena Recabarren, Subsecretaria de Derechos Humanos también se refirió al trabajo realizado en la cárcel “Este mural, no sólo representa una manifestación artística –la cual además hoy estamos reconociendo– sino que también es para aquellas mujeres quienes lo hicieron, un gran avance en términos de desarrollo y crecimiento personal. Hay una frase que uso habitualmente para referirme a este tema, que es: quienes están en los Establecimientos Penitenciarios, pueden estar privados de libertad, pero no de dignidad”

 

Respecto al mural, Fredor señaló que el proyecto “fue un proceso de 10 meses, en el que trabajaron unas 60 mujeres. El mosaico constituye un pretexto hermoso, el arte es hermoso pero la conversación es el verdadero arte, lo que se va generando en las personas, que van abriendo sus corazones, cambiando su forma de pensar y descubriendo la posibilidad concreta de insertarse en la sociedad”.

 

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