La directora nacional de Prodemu Paola Diez, junto a Elizabeth Guerrero, Coordinadora de Género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD-Chile), armaron el  live “Abordemos la pandemia con enfoque de género”, por las redes sociales de la fundación.

La conversación trató los principales desafíos y dificultades que enfrentan las mujeres para practicar la corresponsabilidad familiar en el marco del confinamiento producto de la emergencia sanitaria. Una de ellas, la dificultad de las mujeres para reconocer las tareas de la casa como un trabajo, tanto remunerada como socialmente, como una de las cosas que se ha evidenciado con esta pandemia.

 

Para la directora Paola Diez, “hoy estamos ante la gran oportunidad de ponernos de acuerdo como miembros de un grupo, se habla mucho de la corresponsabilidad y este contexto nos fuerza a llevar adelante una organización del hogar porque de otra forma no vamos a resistir”. La directora señaló que llamar a la corresponsabilidad familiar implica, por ejemplo, que los hijos que ya son mayores de 10 años sean responsables del aseo de su pieza y de colaborar con hacer la comida. “Muchas veces regaloneamos demasiado a los otros miembros del hogar que pueden y deben hacerse responsables para no continuar con esta mala educación que recibimos las generaciones anteriores”.

 

Ambas expertas señalaron las dificultades de las mujeres que están con teletrabajo y con niños en edad escolar. “Hoy en día la exigencia y la autoexigencia de las mujeres, de querer hacer todo perfecto y querer abarcarlo todo, tiene muchos riesgos para nuestra salud mental”.

 

Para Elizabeth Guerrero, coordinadora del PNUD “las mujeres que trabajan remuneradamente tampoco miden el tiempo en el que piensan en las cosas que tienen que hacer en la casa mientras están trabajando. Es habitual que estemos pensando en la ropa que está colgada, en lo que falta del supermercado o en lo que hay que cocinar, en el arreglo doméstico, cosas que los hombres no piensan”.

 

En este contexto de cuarentena, el espacio de lo laboral y lo privado de difumina, “entonces ocurren situaciones como las de una amiga que apagaba la cámara durante una reunión porque se encontraba en cocina. Muchas mujeres sienten que no les alcanza el tiempo. Esto revela que es insostenible pensar que todo el soporte doméstico lo tienen que seguir haciendo las mujeres y que cuando hay otro u otros, sólo ayudan a esa mujer”. Para la coordinadora PNUD en estos momentos hay más apertura que nunca para abordar estas conversaciones.

 

Ambas coincidieron en el desgaste que significa en las mujeres tener toda la carga doméstica en ellas, sumado al peso del teletrabajo y a la autoexigencia, que nos hace querer cumplir excepcionalmente en todo. “Entonces es así, usted trabaje y sea excepcional, porque además sabemos que nos miden con otra vara en los trabajos, además mantenga su casa esplendida y funcional al tiempo que logras que los niños estudien. Además se suma la exigencia de mantenerse bien y hacer ejercicio”, señaló Guerrero.

 

La directora de Prodemu argumentó que la salud mental será uno de los efectos secundarios que ha comentado la mesa Covid-19 que acompaña al Presidente Piñera y al ministro Mañalich. “Será un gran problema de salud en el mediano y largo plazo, por todo lo que significa el confinamiento y el aislamiento,  pero, ¿para ellas que significa? Por eso el llamado es a ser flexible” señaló.

 

Emprendimiento y brecha digital

 

En un segundo bloque el tema a tratar fueron los emprendimientos en este contexto Covid-19, donde todos los emprendimientos, sobre todo los más pequeños son los más afectados, ya que no se puede salir a vender o comprar, está afectada la movilidad y las personas consumen menos. Sin embargo, también es una oportunidad para que las emprendedoras puedan generar otro tipo de canales, a través de la tecnología y otros canales de comercialización.

 

La reflexión abarca las brechas que tienen las distintas mujeres de acuerdo a sus realidades, las que viven más alejadas, las mujeres rurales, con menores recursos y menor acceso a la tecnología, pueden quedarse atrás en estos contextos. “Vemos que la brecha digital es muy fuerte en nuestro país, que tiene que ver con el nivel socioeconómico pero también con la edad”, indicó Elizabeth Guerrero, quien agregó que la pandemia también ha demostrado que el acceso a internet y a los celulares inteligentes es mucho menos masivo de lo que se creía.

 

Finalizando, la directora Paola Diez adelantó el próximo lanzamiento de la Ruta Digital, una convocatoria que se abrirá el 4 de mayo. “Nosotros creemos que la mujer que no está digitalizada no puede lograr su autonomía integral. Por un lado no puede acceder a la información fidedigna, no puede tomar decisiones informadas, no puede comercializar sus productos o postular a trabajos”. La directora informó que 1100 mujeres participarán en el piloto, donde se buscará profundizar más allá de la alfabetización digital, por ejemplo como hacer una transferencia electrónica, como obtener las tarjetas de los bancos, acceso a capacitación.