Gestora de Formación y capacitación en Prodemu

 

“He sido testigo de cómo se fidelizó el compromiso con la promoción y los derechos de las mujeres”

Con más de 20 años en Prodemu, Rebeca Gaete Nahuelpan reconoce que trabajar en la Fundación ha sido un tremendo crecimiento para ella, incluso asegura que “con todo el tiempo que tengo en Prodemu, ya me identifican en las comunas”.

 

Sin dudas, el trabajo compartiendo con diversas mujeres hace una gran diferencia en la vida de cualquier mujer trabajadora y eso lo sabe bien Rebeca Gaete Nahuelpan (54), ella es orientadora familiar y llegó a trabajar a Prodemu entre 1995 y 1996, hoy es Gestora de Formación y Capacitación (GFC) en la Provincia de Santiago Sur 1.

 

“Hice mis prácticas en los espacios de Prodemu, primero como  facilitadora en el área de las mujeres y posteriormente estas prácticas, me dieron la posibilidad de entrar a trabajar en media jornada”, comenta repasando hacia atrás.

 

Rebeca cuenta que con su trayectoria en Prodemu desde mediados de los ’90, ha visto pasar diferentes administraciones y reconoce que “he sido también testigo de la manera en que  Prodemu se ha ido estructurando como institución, cómo ha ido fidelizó el compromiso con la promoción y los derechos de las mujeres, ha sido un crecimiento positivo para mí”.

 

Reconocer que el trabajo entre mujeres es vital, es muy importante para esta gestora, quien comenta que para ella personalmente, ha significado también reconocimiento. “Con todo el tiempo que tengo en Prodemu, ya me identifican en las comunas. Desde los alcaldes hasta las mujeres y me ha tocado andar en lugares súper vulnerables”.

 

“He visto también muchas mujeres en diferentes territorios, en las diferentes etapas de su vida, tanto mujeres jóvenes como adultas mayores, es un pedacito de su vida. Nos encontramos con nuestras pares en este camino de ir construyendo, soñando, de ir desahogándonos y con mucha atención de ellas, con mucha esperanza”, dice orgullosa.

 

Ha estado durante más de 2 décadas en Prodemu, gran parte de su vide, por eso reflexiona sobre ello: “Por estas cosas de la vida me preguntaba, en donde estaría si no fuera en Prodemu, esto no es por casualidad, que una esté en una espacio o haciendo tal cosa. Desde pequeña en mi pasaje observaba a mis vecinas y veía que la vida para las mujeres es ingrata, y decía ‘las niñas jóvenes se embarazan tienen que ver a sus hijos y la casa de lunes a lunes, las parejas de estas chicas jóvenes, si alguno trabajaba, el fin de semana iba a jugar a la pelota o llegaba de divertirse con los amigos y la chica quedaba como entrampada con todo este quehacer, con toda esta vida de crianza que en alguna medida era enriquecedora para ellas, pero también muy desgastante”.

 

“Todo tiene un sentido, el machismo imperante lo venía observando en la historia de mi abuela, en la de mi madre y era una resistencia que salió de mi observación de la vida cotidiana tempranamente, porque yo escuchaba las historias de mi abuelita. Esas historias gatillaron una forma de llevar mi vida y marcar como seguir lo que yo quería. Me encanta lo que hago, de verdad me hace feliz, lo hago con gusto con pasión incluso sin importar horario”, dice orgullosa.