- Con este proceso formativo ejecutado por Prodemu, en conjunto con ACNUR y Corporación Dolores Sopeña, las 8 participantes reforzaron la organización comunitaria de base en este sector al suroriente de Santiago.

En el campamento Millantú, la organización comunitaria es esencial para enfrentar la precariedad del día a día. Coordinar la recolección de residuos, cubrir techos durante la lluvia, asegurar servicios básicos u ofrecer alimentos a quienes más lo necesitan son tareas que las propias familias han debido levantar colectivamente. En ese entramado, las mujeres han sido históricamente el corazón del liderazgo local.
En este contexto, ocho mujeres del asentamiento recibieron su certificación tras completar el Taller de Lideresas, impartido por la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu) en alianza con ACNUR y la Corporación Dolores Sopeña, organizaciones que actualmente desarrollan un proyecto conjunto en el campamento. Las participantes pertenecen a dos grupos esenciales para el funcionamiento diario del territorio: la organización que coordina la recolección comunitaria de basura y el Comité de Agua y Luz, encargado de gestionar la distribución de estos servicios básicos.

El taller fortaleció habilidades de liderazgo, comunicación y resolución de conflictos, herramientas cruciales para una comunidad que debe autogestionar gran parte de sus necesidades. Durante la ceremonia, la Directora Ejecutiva Nacional de Prodemu, Martha Vallejo Romero, destacó: «Queremos felicitar a las mujeres que se certificaron hoy, reconocer en ellas el ímpetu que le ponen al trabajo en su comunidad, y esperamos que el Taller Lideresas contribuya al desarrollo de sus capacidades y habilidades para continuar en esta senda de trabajo y que puedan salir adelante con sus familias. También queremos reconocer y agradecer la labor que viene desarrollando acá la Corporación Sopeña y ACNUR, quienes nos han invitado a ser parte de este trabajo activo del que estamos muy orgullosas».
El campamento Millantú alberga a cientos de familias chilenas, refugiadas y migrantes. A pesar de la falta de servicios básicos y de los desafíos propios de un asentamiento de gran escala, la comunidad ha creado formas sólidas de colaboración que permiten sostener la vida cotidiana y construir convivencia entre distintas culturas. Un ejemplo de ello es María Chandía, dirigenta chilena que dedica la mayor parte de su tiempo a coordinar el abastecimiento de agua potable para más de 2.500 personas del sector. Además, junto a otras vecinas, impulsó un pequeño centro comunitario para niños, con sala de estudios, sala de juegos y un espacio de computación. “Esto me ha hecho crecer muchísimo como persona y como mujer”, cuenta ella. “Aquí aprendí que ser lideresa no es solo dirigir u organizar, hay mucho más de por medio. Aquí entendí, realmente, de cómo se construye un buen líder”.

Al respecto, Rebeca Cenalmor-Rejas, jefa de ACNUR en Chile, señaló: “La certificación de estas ocho mujeres es mucho más que un logro personal: es un impulso concreto para la organización comunitaria de Millantú. En un territorio donde conviven familias de distintas culturas y nacionalidades, estas lideresas representan la capacidad de llegar a acuerdos, construir normas de convivencia y trabajar juntas para que la comunidad funcione día a día”. “Además, su liderazgo demuestra que, incluso en contextos adversos, las mujeres son un pilar esencial para la resiliencia, la cohesión social y el desarrollo”, agregó.


